lunes 27 de abril de 2009

La adicción al sexo es un mito

Hace años el actor Michael Duglas dio a conocer al mundo la adicción al sexo, luego de que se dijera por todos lados que no podía dejar de tener relaciones, al finalizar la filmación de Bajos Instintos. También se lo está diciendo de David Duchovny y Robert Downey Jr. El problema con esto es que… la adicción al sexo es un mito.

El concepto de ser adicto al sexo no es más que un invento de las clínicas privadas y de los medios. No hay ningún estudio científico que pruebe que se puede ser adicto al sexo, ni se reconoce como oficial en psicología o psiquiatría un diagnóstico semejante. Pero se ha puesto de moda describir las tendencias sexuales compulsivas o no típicas, como una adicción.

Uno de los principales problemas, es que hay sociedades en las que no se aceptan comportamientos sexuales fuera de la norma “hacer el amor en pareja”. Y se tiende a medicar a quienes se alejan de esa norma, y creen que están mal por que les gusta mucho el sexo.

El especialista en adicciones Philip Hopley, doctor del Priory Hospital, en Londres, dijo que “la mayor preocupación es cuando los problemas relacionados con el sexo se etiqueta como adicción cuando de hecho es un problema con el control del impulso. ¿Qué constituye un sexo normal, promedio o saludable? No hay un límite recomendado para los adultos como, por ejemplo, con el alcohol”.

El psiquiatra Phillip Hodson apunta que la idea de tener una adicción a los instintos naturales es problemático. Dice: “La excusa, por supuesto, es que la naturaleza quiere que tengamos sexo para hacer bebés y no se preocupa por racionar ese instinto. Es lo mismo con comer. Uno no puede realmente ser adicto a los instintos naturales. ¿Cual es la cura? ¿Dejar de procrearse o de alimentarse?”

Y aclara que en vez de adicción habría que hablar de manía o compulsividad. Pero, claro, maníaco sexual no suena igual en los medios. No se puede decir eso de Michael Duglas.

El problema es que se ha hecho tan mediático el término, que la gente acude al especialista diciendo que tienen adicción al sexo, cuando lo más probable sea que tienen algún problema de obsesión, o que son obsesivos compulsivos, o simplemente tiene problemas de carácter.

¿La sociedad moderna está arruinando a los niños?

Si una niñez despreocupada es la meta, la sociedad occidental parece estar fallando, y los medios de comunicación tradicionales no están ayudando para nada. Tres estudios han descubierto que los niños están preocupados por problemas modernos y temen a cosas que en generaciones pasadas ni siquiera estaba en el su vocabulario. Y como si fuera poco, es muy grande el número de niños que se aburren con facilidad.



Una de las encuestas se realizó entre 500 niños de Estados Unidos de entre 6 y 11 años. Entre ellos se descubrió que un tercio tenía miedo que el planeta Tierra no exista más cuando ellos sean grandes. Y el 56 por ciento cree que nuestro mundo no será un lugar bueno para vivir cuando crezcan.

Es verdad lo que creen, nuestro mundo está al borde del colapso con el calentamiento global y el cambio climático asociado. Y por cómo estamos destruyendo el medio ambiente. Pero no son temas que los niños deban discutir, si bien se les puede enseñar a querer el medio ambiente, y a cuidarlo, no hay necesidad de aterrorizarlos.

Otro estudio en Inglaterra, se realizó entre 200 mil niños de entre 6 y 14, y entre 18 mil maestros. Descubrió que el 82 por ciento se declaraba feliz la mayoría del tiempo. El 51 por ciento tenía miedo de que sus padres se divorciasen. Otro tanto se veía atemorizado por el crimen y la violencia en las calles.

Y el factor de mayor infelicidad, era el aburrimiento. El 74 por ciento de los niños ingleses se aburrían gran parte del tiempo. Esto unido a que los adultos esperaban demasiado de ellos, o los hacían trabajar mucho. Los niños querían más libertad para jugar, relajarse y ser creativos, dicen los autores del estudio.


Otro estudio descubrió que el 61 por ciento de los niños estaba preocupado por la recesión, y el 14 tenía miedo de ser apuñalado.

Es claro que lo que le falta a estos niños es jugar más, y a los adultos también. Los niños no deben estar al tanto de las preocupaciones de los adultos, hay que esconderle eso para cuando sean suficientemente mayores como para poder asimilar esos problemas. Cuando se es niño, sólo pueden ver esos temas que preocupan a los adultos como temores.

Y no sirve de nada atemorizar a los niños. Hay que dejarlos que puedan disfrutar de la niñez, y se diviertan. La sociedad depende del juego. Los niños deberían poder jugar fuera, en la naturaleza. Pero en la mayoría de las ciudades eso ya no se puede.

La llave para la felicidad está en elegir bien donde vivimos

Un nuevo estudio ha descubierto que los problemas mentales frecuentas dependen mucho de donde viva la persona. Por ejemplo, lugares como Hawaii son los que tienen menor cantidad de casos de depresión y demás desórdenes mentales. O sea… son más felices.



Pero la respuesta no está en que sean lugares paradisíacos o playas hermosas, sino al parecer tiene mucho que ver con la alimentación de esos lugares, que es preponderantemente marina. O sea mucho pescado, y con este los aceites que contienen omega 3, un ácido que fomenta el buen humor, y es una buena lucha contra la depresión.

Esa es la razón por la que los humanos nos asentemos por lo general junto a los ríos, lagos y mares a lo largo de toda nuestra historia evolutiva, desde los neandertales hasta nosotros hoy en día.

Pero no siempre se elige los mejores lugares para vivir, algunas veces toca nacer en regiones que no tienen buen clima, ni buenos alimentos. Y es en esas regiones donde suelen haber más problemas con los desórdenes mentales.

El ser humano se adapta fácil a los más variados medio ambientes, pero la alimentación es clave, y también si la zona es un ambiente opresivo no es bueno para la salud mental, y la salud en general.

Los matrimonios fracasan por la negación

Con los altos índices de divorcio y la gran cantidad de gente que se casa más de una vez, a uno le hace duda si el ser humano puede darse una idea de lo que es el amor a largo plazo. En un estudio reciente, se analizó la forma en que se ven las parejas entre sí cuando están de novios y luego cuando están casados. El problema es que siempre pensamos en nosotros mismos, incluso cuando pensamos en otros.

El estudio fue publicado en Psychological Science, y fue realizado por psicólogos de la Universidad Northwestern liderados por Daniel Molden.

Para la investigación realizaron un cuestionario entre 92 parejas de novios y 77 de casados. Se les pidió que respondieran preguntas sobre qué tan satisfactoria era la relación. Y sin sorpresas, el matrimonio cambia mucho todo, según los encuestados.

Todos los encuestados respondieron que la mejor pareja es aquel que se preocupa por el otro y que saca lo mejor de su pareja. Pero eso sólo se transforma en un matrimonio feliz cuando las parejas aceptan un compromiso real y ayudan en las obligaciones del día a día de la vida de pareja.

O sea lo principal es no enfocarse en el “yo” y pensar más en el “nosotros”. Todo aquel que haya tenido que levantar la ropa sucia de su pareja del suelo, sabe que es verdad.

Lo que sobresale del estudio es que la satisfacción dentro de cualquier pareja está basada en la percepción más que en hechos concretos. En ello reposa la fricción no sólo del amor, sino de vivir con alguien en términos íntimos.

En el estudio los autores se centraron en la percepción que los sujetos tenían del otro, no en la realidad de la situación. Si percibimos que nuestra novia nos apoya, somos felices. Si percibimos que nuestra esposa o esposo está comprometido con la familia, somos más felices.

Pero los investigadores apuntan al cambio en el enfoque de la percepción que se centra en nosotros mismos o en la pareja, como un indicador de un buen o mal matrimonio. El problema real con el amor es el proyectar cualquier cosa sobre otra persona, no importa el enfoque.

El ser humano suele pensar que es muy bueno conociendo a otros, pero la verdad es que nuestras proyecciones se meten en medio cuando queremos conocer realmente a alguien.

Como criaturas interesadas en nosotros mismos, criaturas absorbentes, nuestros propios pensamientos, sentimientos, necesidades y metas aparecen siempre primero, y eso a veces significa engañarnos a nosotros mismos pensando que somos el centro de los pensamientos de otra gente, cuando el hecho es que ellos también están pensando en sí mismos.

Así es que la gente no se conoce realmente, y sólo llega a hacerlo cuando está en un estado de intimidad total, que da la convivencia. Por eso muchos matrimonios terminan fracasando. Cuando el enamoramiento se va, y ven que la persona que tienen al lado no es como se imaginaban, comienzan los problemas.

martes 31 de marzo de 2009

Estilo de apego, personalidad y psicopatología.

Autoestima

En general, los seguros tienen una autoestima más alta y se ven a sí mismos como amistosos, afables y capaces. Aunque tanto los seguros como los evasivo-devaluadores tienen niveles de autoestima más altos que los demás, en los seguros ésta deriva, principalmente, de la buena opinión que los demás suelen tener de ellos, mientras que en el otro grupo deriva de sus habilidades y competencias.

Los ansioso-ambivalentes se consideran a sí mismos poco inteligentes e inseguros y los evasivos se describen como suspicaces, escépticos y retraídos.

Psicopatología

La psicopatología es más frecuente en personas con un estilo inseguro. Los depresivos suelen entrar en la categoría de ansiosos o temerosos. Personas con problemas como bulimia o anorexia nerviosa tienen también más probabilidades de ser inseguros, así como los hijos de padres alcohólicos.

Maltrato y violencia

Los ansiosos tienen más probabilidades de imaginar actos violentos, que parecen derivar del malestar que sienten con parejas que frustran sus intensas necesidades de amor.

Entre los hombres que maltratan a sus parejas se vio que es mayor el número de ansioso-ambivalentes y temerosos (los dos grupos que presentan niveles más altos de ansiedad). Ambos grupos tenían también más probabilidades de verse envueltos en relaciones que implicaban agresividad por parte de ambos miembros de la pareja.

La rabia que acompaña al apego ansioso entre adultos parece extenderse al modo en que tratan a sus hijos, de manera que los padres que maltratan a sus hijos tienen más probabilidades de ser categorizados como inseguros.


Los inseguros, en general, hacen interpretaciones más negativas de los conflictos y tienden a experimentar más ira, mientras que los evasivo-rechazadores tienden a reprimirla o negarla y tratan de presentar una imagen positiva de sí mismos, aunque, en términos generales, los inseguros se enfadan más, expresan su ira de modo más destructivo y sufren más emociones negativas.

Vinculación ansiosa.

Vinculación ansiosa.

La pasión

Los ansioso-ambivalentes se aferran a su pareja, quieren formar parte de ella como si temieran que se les pudiera escapar de un momento a otro. Todavía llevan dentro al niño que se volvía continuamente para comprobar que su madre seguía allí y no se atrevían a alejarse demasiado de ella. Es una persona que te va a querer mucho (a veces puedes pensar que demasiado) pero también te va a pedir mucho y exigirá tu atención más de lo que lo haría una persona segura. Necesitará que le pruebes tu amor continuamente y verá la relación amenazada fácilmente, por lo que puede mostrarse celoso y enfadarse a menudo.

Vigila sus estallidos

Debido a que son los más propensos a los estallidos emocionales, podrías encontrarte con ataques de celos y agresividad. (En los evasivos también pueden producirse estos estallidos debido a que tienden a reprimir sus emociones hasta que no pueden más). Ten cuidado de no caer en una trampa de la que puede ser difícil salir: puedes estar con una persona que te quiera mucho y de verdad pero que al mismo tiempo te hace sufrir debido a su inseguridad unida a la gran necesidad que tiene de tenerte a su lado. Ese amor y esa dependencia podría hacer que siguieras con él o ella y mantenerte en una relación destructiva. Si está siendo así no dudes en cortar la relación. Por supuesto, incluso entre las personas con una vinculación de este tipo existen diferencias individuales y no necesariamente tiene que conducir a una relación problemática

Dale seguridad


Presta atención a tu pareja y procura ser sensible a su estado de ánimo y saber cómo se siente. Ten en cuenta que necesita una gran seguridad y que va a tener más probabilidades que una persona segura de interpretar un determinado gesto inocente hacia otra persona como un intento de flirteo y, por tanto, una amenaza a vuestra relación. No te lo tomes a mal, presta atención a lo que te dice y explícale con calma y palabras tranquilizadoras que se ha equivocado.

Vinculación evasiva

Cuando te vas...

La reacción de tu pareja ante la posibilidad de una separación (por ejemplo, cuando uno de los dos tiene que pasar unos días fuera por motivos de trabajo) te ayudará a hacerte una idea de lo segura o insegura que se siente tu pareja. Los que estén en las categorías de evasivos temerosos y de ansioso-ambivalentes se sentirán preocupados ante la separación, pero reaccionarán de manera distinta. Si pertenece al primer grupo no expondrá sus temores ni te dirá cómo se siente ante la perspectiva de que te alejes, incluso aunque piense que si le quisieras de verdad te olvidarías de ese "absurdo cursillo". Tú, sin enterarte de nada de lo que pasa por su mente, creerás que no hay ningún problema y podrías encontrarte al volver con un rechazo por parte de tu pareja cuyo origen desconoces. Si conoces el estilo de vinculación de tu pareja y tienes en cuenta todo esto podrás intentar hacerle hablar antes de irte y tratar de darle seguridad. Los del grupo ansioso tratarán de impedir que te vayas y puede que incluso tiendan a enfadarse. No te dejes arrastrar por sus emociones o sus posibles estallidos y trata de explicarle con calma cuáles son tus motivos y recordarle que tus sentimientos son sinceros y estables.

Vinculación evasiva.

Paciencia

Iniciar una relación con alguien que manifiesta desconfianza y distanciamiento desde el principio puede resultar difícil. Se trata de una persona que necesitará tiempo antes de empezar a hablar de sí misma. Los evasivos se muestra reservados y es posible que tengas la sensación de que pasa el tiempo y sabes muy poco de él o ella. Trata de indagar (si te deja) en sus anteriores relaciones de pareja y en el comportamiento de sus padres durante su infancia. Procura mostrar siempre un comportamiento estable y seguro.

No le ates demasiado

No le niegues la libertad y la independencia que necesita y no pienses que con el tiempo conseguirás que cambie. Ten en cuenta que no estás manteniendo una relación con la persona que podría llegar a ser sino con la que es en este momento. Acepta a tu pareja tal como es. Es importante tener claro lo que buscas en tu pareja y lo que ésta puede darte.

Los evasivos dan poco y piden poco.


Averigua si a pesar de no pedir mucho de ti, en el fondo está esperando que le des más o si prefiere mantener cierta distancia e independencia. Si lo que sucede es que pide poco (apoyo, intimidad, contacto físico, etc.) debido a que teme o espera un rechazo, ten esto presente y demuéstrale que estás disponible y que no es rechazo lo que va a obtener de ti. La consistencia y la estabilidad en tu comportamiento pueden ser claves a la hora de relacionarte con este tipo de personas (si bien esto es algo importante con cualquier tipo de vinculación insegura).